miércoles, 7 de marzo de 2018
8 de Marzo.....2018.
Cuando mis compas adolescentes se flipan con la chapa puño en alto con el símbolo feminista que llevo prendida en la funda de mi flauta y me preguntan si pueden ellas hacer la huelga, si voy a ir a la mani...preguntan!!, me doy cuenta de que la lucha de estos últimos más de 30 años, no ha sido estéril.
Cuatro locas o cuarenta, bajábamos la calle Atocha gritando "Manolo, Manolito, la cena tú solito" o "vamos a quemar la conferencia episcopal" o "aborto libre y gratuito" y tantas otras consignas y canciones (con la charanga de las boinas moradas dándolo todo).
En mi fábrica, la semana del 8M hervía de actividad a la hora del bocata (30 minutos algo elásticos). Charlas, mini conciertos, teatro que escribíamos y representábamos nosotras mismas (Compañía deteatro "A mí me va a dar algo") con gran éxito de público y crítica...jeje. Recuerdo a Manuela Carmena(por entonces era jueza de vigilancia penitenciaria) hablándonos y descubriéndonos (al menos a mi) a Concepción Arenal. Desgraciadamente aquí el relevo no llegó y cuando nosotras lo dejamos, estuvimos
desde 1989 al 2011 (era agotador y nos íbamos haciendo mayores), nadie tomó el testigo.
Hubo un par de años tensos en el relevo generacional pero al final, se volvió a utilizar la palabra"feminismo" (se empeñaban en que era una palabra con connotaciones negativas y querían cambiarla por "igualdad". Hubiese sido una afrenta brutal hacia todas las mujeres que antes que nosotras,consiguieron logros impensables y se jugaron el tipo defendiendo el “movimiento feminista”. Por nuestra parte, nos resignamos al cambio del recorrido tradicional (Jacinto Benavente-Atocha) por otros con diferentes rutas (la verdad es que se nos quedaba pequeño) y tragamos con "las batucadas"...muy vistosas, pero que con su volumen ocupan el espacio de los cánticos y consignas.
Creo que un punto de inflexión, no recuerdo el año, fue un 8 de Marzo pelín desanimado, en el que sólo se convocó concentración en Jacinto Benavente. Éramos tantísimas las que acudimos, que reventamos la plaza y comenzamos a marchar Carretas abajo hasta Sol, Preciados arriba hasta Gran Vía y Gran Vía abajo hasta Cibeles...qué gran día!
He visto año a año crecer y crecer aquella pequeña manifestación donde todas nos conocíamos. Ver como nuestras hijas se iban sumando con la fuerza de la juventud y de la razón, hasta llegar a este 2018,donde la huelga de mujeres está en todos los medios, en todos los ámbitos (en el coche de camino al ensayo con mis compañeras de orquesta, en la cocina de Carlota mientras cuajaba una rica tortilla de patatas, en los grupos de whatsapps...)
Hoy día 7, me he echado a llorar en brazos de mi hijo mayor, emocionada al intentar contarle lo que estaba escribiendo, lo que estaba sentiendo al recordar a las hijas de mis amigas (muy niñas) en aquellas manis, muchas veces en brazos de sus madres o de alguna de nosotras. Darme cuenta de que las he visto crecer año a año ese 8 de Marzo y de que han llegado a ser las mujeres increíbles, libres y combativas que ahora son.
Vale, estoy flojona pero muy, muy contenta.
¡Viva el 8 de Marzo!
¡Viva la lucha de las Mujeres!
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