Ya no era diosa, ni preciosa.
Aprendió a querersesin mirar su reflejo....
se gustó por dentro.
Aprendió vivir, no sin esfuerzo,
en su insignificante mundo disfrutando de sus 4 tesoros.
Renunció al amor.
....y llegaste tú.
Y floreció el invierno y ella floreció.
Despegó en su cacharrienta nave hacia el planeta imaginario
a la velocidad de esa luz
que iluminó su rostro ajado
y a 1.354 millones de km.
de la realidad cruel
cayó al océano de llanto
donde cha-potea
luchando por respirar.
Sol
Arabesque de Debussy

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