martes, 19 de septiembre de 2017

La Isla Pez.



Me voy a la isla pez
a nadar el cálido otoño de Norsi
rodeada de ternuras y alborozo.
A subir en el tiovivo
de su loca estructura
que sin tregua
te encarama en una nube
o te desciende a una gruta.
Arrojaré por alguno de sus
imponentes acantilados,
la decepción inclemente,
la incapacidad obstinada
de atraer amor
a un regazo yermo,
tanto tiempo ya,
que olvidó su raíz.

Abandonaré al Conde de la Esperanza
en el cercano islote de Montecristo
de donde jamás debió salir.
En Pianosa dejaré preso mi corazón
con un gran barril de lágrimas frescas
que aunque algo saladas
no le dejarán secar
y volveré a la isla pez
a bailar tarantelas
mientras un jugoso jabalí toscano
se asa en el fuego vivo
de la inmensa amistad.










No hay comentarios:

Publicar un comentario