Reposan juntas,
las tempranas rosas rojas,
como su sangre brava.
Velan mi sueño inquieto,
en el escueto espacio
de un modesto cuarto.
Una,
seca ya pero muy viva,
alimentada por las miradas dulces
que cada tanto le ofrezco.
Otra fresca,
recién cortada, aún sangra.
Ambas segadas cruelmente
de una tierra fértil y amorosa.
Una me arropa en invierno,
con pinceladas locas,
otra me saluda el día
con el puño en alto
junto al poeta del pueblo
que iluminó la noche.
Ambas lucen felices en el mural de mis amores.
Dormirán en mi cuarto hasta la ausencia.
Sol
Octubre 2022

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