Qué el mundo sepa de mi pena negra al verte ir.
Qué sepa el mundo lo que es un hombre bueno, un corazón enorme.
Qué el mundo sepa, que ha tenido que echarte,
sin despedidas ni aviso previo, para borrar la bondadosa sonrisa
que siempre dibujó tu rostro.
Temprano,
a la hora en que la noche empieza a rendirse, tu lucha no bastó.
Qué se inunde el mundo con las amargas lágrimas del llanto,
que se derrama impotente viendo cómo se te escapa la vida
y con ella un buen pedazo, otro más, de la nuestra.
Qué el mundo sepa de un dolor terrible.
Qué el mundo sepa que entre nosotros quedas hasta que
el último eco de nuestras viejas voces, se pierda en la lejana estrella
que siempre brilla.
Pero tranquilo Dani,
bien sabes tú
quién te espera
en el cielo rojo de los honorables...
Sol
Madrid 17 de marzo del 2022

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